Desde Colombia

Somos unos bárbaros
22 de Enero de 2011, por Nestor Raúl Correa H

La Unidad Nacional de Fiscalías para Justicia y la Paz, que es una jurisdicción especial de la Fiscalía para investigar los delitos de los paramilitares, informó la semana pasada que en cinco años de operación ha documentado, básicamente con las confesiones de los paramilitares desmovilizados, 173.183 asesinatos, 34.467 desapariciones forzadas, 1.597 matanzas, el desplazamiento forzado masivo de 74.990 comunidades, el reclutamiento de 3.557 menores de edad, al tiempo que se han hallado 3.037 fosas comunes en las que fueron encontrados 3.678 cadáveres; también se cometieron 3.527 secuestros y 68 casos de narcotráfico, sin contar las violaciones, amenazas y muchas más atrocidades.

En estos hechos de los paramilitares participaron 429 políticos, 381 miembros de las fuerzas de seguridad, 155 funcionarios públicos y 7.067 particulares.

La noticia pasó casi desapercibida, lo que da cuenta de nuestra indolencia, banalidad, levedad, léase complicidad. Las festividades, las corridas de toros y las campañas políticas eclipsaron lo esencial, lo grave, lo trascendente.

Pero el cuadro muestra un país bárbaro, feroz, salvaje, brutal, bestial, sanguinario, cruel e inhumano. Todos estos delitos fueron documentados a partir de junio de 2005 y hasta el año pasado, o sea en pleno auge de la mal llamada “seguridad democrática” de Uribe.

¿Cómo llegamos tan lejos? ¿Cuáles fueron las condiciones de posibilidad – en palabras de Kant – que permitieron desarrollar esta catástrofe ética? ¿Hubo una política de Estado para propiciar este espanto? Y, sobre todo, ¿qué responsabilidad tengo yo, y tiene usted, lector, en todo ello?