Hasta siempre eduar

Apenas está amaneciendo y mis lágrimas empañan la visión de estas tierras que evocan tantos recuerdos.  Un mes de junio hace exactamente 15 años visité por primera vez la Comunidad de Paz de San José de Apartadó.  Hacía parte del equipo de apoyo de la Comisión Justicia y Paz y fui a documentar en video los procesos de los  desplazados asentados en el coliseo de Turbo, la comunidad de Tié y la Comunidad de Paz de San José.

Hace exactamente 15 años tuve la fortuna de tener el primer contacto con esa increíble experiencia. Parece un mensaje del destino.

A Eduar lo había conocido antes en Justicia y Paz en Bogotá. Pero fue realmente en San José donde realmente nos encontramos con visiones parecidas, con posiciones complementarias, las mías más utópicas, las suyas siempre tan realistas. Viví en San José por 5 años. Fui testigo presencial de la voluntad férrea de esta comunidad que tiene esa maravillosa capacidad de crear en medio de las condiciones más adversas. Estuve allí en la primera masacre que hicieron los paramilitares dentro del casco urbano  de San José después de la declaratoria de la Comunidad de Paz. También en la segunda donde asesinaron a cinco personas.
También cuando quemaron las casas y kioscos de la comunidad. También cuando hicieron la masacre de La unión y enterramos a tantos amigos. Eduar también estuvo allí siempre sereno con esa tranquilidad pasmosa que le permitía ver más allá para enfrentar cualquier situación.

A mí me ganó el miedo, a Eduar nunca. A mí me ganó la desesperanza de ver que nada cambiaba. Para Eduar era suficiente con trabajar hombro a hombro con la comunidad para saber que estaba construyendo un mundo nuevo. Eduar dejó de ser  un acompañante de San José, él mismo se sentía uno más, campesino por adopción no por nacimiento. Amante de esa tierra por la que estaba dispuesto a entregar la vida. Incluso sacrificando su faceta personal, lo confieso. Pero para mí también estaba claro. Su vida era una referencia total a San José, su coherencia era total. Por eso, aún en medio de un dolor profundo, me voy con una sonrisa. Sé que Eduar está donde pertenece.

Estas fueron mis palabras de despedida en la ceremonia de sus honras fúnebres realizada en la cúpula de San Josesito con la presencia de las comunidades a quienes acompañó durante todos estos años...

"Aún como compañera mi memoria de Eduar se cruza en los campos de San José, en el sufrimiento de su gente, en esta historia tan significativa de la Comunidad de Paz.
Lo que más recuerdo de Eduar es su creatividad, su capacidad para soñar imposibles y su fortaleza para hacerlos realidad. Hoy volví a la comunidad después de 9 años. Nunca pensé que volvería para enterrarlo a él.
Nuestro sueño era venir con nuestras hijas. No tuvimos tiempo.
Pero hoy mi hija Laura tiene la oportunidad de ver lo que su padre ayudó a  construir. Y eso nos enorgullece.
Y debe enorgullecerlos a todos ustedes compañeros de su lucha, hermanos de su resistencia.
Sé que Eduar está contento de verlos aquí reunidos celebrando su vida.
No podía ser otro el lugar donde descansaran sus restos.
Ya debe estar reunido con Francisco, con Ramiro, con Rigo, con Luis Eduardo y con tantos otros hermanos y líderes de la comunidad que han entregado su vida a lo largo de estos 15 años.
Podemos estar tranquilos. Eduar no está en esta caja. Su espíritu está vivo en cada uno de ustedes y sé que mientras el proceso de la comunidad de paz continúe, su historia se seguirá escribiendo".

La comunidad sepultó a Eduar en una bóveda situada a unos metros de la cúpula que está en medio de San Josesito y ahí descansará para siempre. Sus ojos, aunque cerrados, abarcarán siempre el horizonte formado por la gente, sus casas, sus reuniones, sus celebraciones, las risas de los niños, el sonido de los animales, el olor de la lluvia, el sol que se oculta detrás de las montañas. Eduar siempre decía que quería ser uno con la naturaleza. Hoy ya lo es.

Un final hermoso para una vida significativa. Por eso tu memoria seguirá con la comunidad, con todos los que te conocieron  y apreciaron tu lucha, con Laura, con Gabi y conmigo, hasta siempre.

 

Ella Flórez
Barranquilla, junio 30 de 2012

 

Comunidad de Paz de San José de Apartadó